Los muertos que me volvieron a México

ARIZONA- La muerte no huele a cempasúchil ni se pinta de calavera; no, no hay mariachi en la pérdida ni júbilo en el dolor. No, la muerte es muy cruel y apesta; es el principio de una ausencia que acalambra el corazón y entume los pensamientos. La muerte es -a veces- el principio del olvido….