Placer: ¿El padrote del muro fronterizo?

ARIZONA – ¿Que México no pagará por el muro? ¡No pasa nada! ¿Que el Congreso no quiere soltar más dólares para la construcción en la frontera? No problem!¿Qué la crisis se soluciona con un cerco? ¡Haberlo dicho antes! ¿Qué no hay dinero, señor presidente? ¡Bah!, no se preocupe… ¡que lo pague Arizona!

Sí, a la legisladora estatal Gail Griffin se le ocurrió que quizá el financiamiento del polémico cerco no tiene que venir del presupuesto nacional, sino de las pasiones más bajas de los arizonenses y su insaciable hambre de pornografía. ¡Ya dejen de pelear! ¡Que reabran el gobierno!

La republicana presentó la propuesta HB 2444 con la intención de cobrar por cada persona que quiera tener acceso a contenido obsceno en Arizona. La mujer de 84 años considera que una tarifa de $20 dólares por dispositivo podría ser muy beneficiosa para las arcas gubernamentales y con ese dinero se podrían solventar algunos de los 5 mil 700 millones de dólares que quiere el presidente para cumplir con su promesa de campaña. Sí, su remedio es sencillo: Cobrar por el placer.

Pero las cuentas no salen.

Para poder financiar el muro con esta iniciativa sería necesario que  más de 285 millones de personas pagaran el impuesto propuesto; eso representa más de 40 veces el tamaño de la población de Arizona. Además, ese presupuesto utópico funcionaría si todos los habitantes fueran adeptos al contenido erótico para adultos, pudieran comprobar que son mayores de 18 años y estuvieran dispuestos a desembolsar la tarifa; si no, pues, harían falta años antes de poder juntar para los ladrillos… para entonces, quizá Trump ya no sería presidente.

¡Ahh!, y otro pequeño detalle, ¿qué pasaría con los hackers? Con cada medida de censura, en especial de contenidos XXX, salen cientos de piratas cibernéticos y expertos en informática dispuestos a infiltrar cualquier software que se creara como barrera virtual para los sitios pornográficos. Eso sin contar la oposición de los magnates del sexo y otros intereses especiales.

Es por demás, las sumas no salen; pero, bueno, al menos esta vez no se incluye en la propuesta la cláusula de pedir papeles.

Sin embargo, a pesar del escándalo y el asombro provocado por Griffin, la iniciativa de la republicana no ha tenido ni el apoyo ni la tracción que esperaba. Sigue en papel y sin audiencia. Su intento de financiar el muro con el dinero con la excitación y la lujuria no ha tenido eco.

Y no es que en la sesión legislativa no se quiera hablar de la creciente demanda de contenido virtual erótico, lo que pasa es que los representantes arizonenses no quieren que el placer se convierta en el padrote del muro.

La pornografía está en la agenda oficial, es un hecho, pero como un tema de crisis de salud pública; mientras la demanda por  las producciones XXX ha aumentado exponencialmente en los últimos años, la educación sexual en el sistema público se ha quedado estancada. Más producciones obscenas, menos  salones de clases; más estrellas sensuales, menos maestros capacitados; más conexión a internet, menos recursos en preescolares. La disparidad es abismal. Y la brecha se ensanchará cada vez más si Arizona se aferra a financiar un muro con un dinero que podría destinarse directo a las aulas. Pero, bueno, un pueblo educado no es manipulable; y para un pueblo entretenido, hasta su “donativo” para el muro podría pasar desapercibido.